Los secretos se revelan y las tradiciones se transforman. Sin embargo, conservan su esencia. El Nidam Kuliat (arte marcial árabe) se traduce como sistema único oh sistema absoluto; aquellas guerras realizadas por los árabes de Hassan I-Sabba, donde unos pocos enfrentaban cientos. Y estos árabes triunfantes tenían este sistema de combate.
El cual hoy se practica por muy pocas personas en forma de desarrollo físico, pero cualquiera que lo tome como mero ejercicio no podrá ver las maravillas de el Tigre; cuando uno escucha por las noches a los fantasmas llorar, gemir, aullar, arrojar cosas. No es porque su suerte no les favorezca, sino porque el orden del mundo ha sido perturbado y las personas no pueden diferenciar lo real de lo virtual, el bien del mal.
El arte marcial no puede seguir prostituyéndose. La idea de su orden físico, dando un valor único de salud, debe reconciliar la aventura, el peligro, su relación atroz y mágica con la realidad. Plantear el arte árabe así es con el fin de atraer la atención general, sobreentendiendo que el Nidam Kuliat, por su aspecto físico, solicita su manifestación en el espacio, considerada como la única expresión real.
Permite que la tradición y los medios mágicos del combate, los sonidos y el medio completo se ejerzan uno al otro orgánicamente, formando un entero. Permitiendo que el movimiento recupere su lenguaje a través de las letras y las palabras.
Este lenguaje corporal no puede definirse, porque es una expresión dinámica, plasmada en el espacio. Pero no se opone al lenguaje hablado. Cuando se practica, puede utilizar todas las posibilidades de expresión, más allá de la palabra.
Aquí interviene la posición correcta de una guardia, una defensa o un ataque, agregando el lenguaje de todo lo que nos rodea, palabras o sonidos u objetos que crean una acción disociadora y vibratoria sobre todo lo sensible, pero que al momento de nuestra concentración en la práctica...
El lenguaje visual de los objetos, los movimientos, los gestos, las actitudes, se organiza y hace que se prolonguen nuestros sentidos; la combinación de todo esto nos lleva a que se transforme todo nuestro cuerpo en signos y estos en un alfabeto que, una vez que se adquiere la conciencia, nuestro cuerpo puede escribir en el espacio expresando nuestras necesidades espirituales, mentales, emocionales, físicas.
Y dándonos a través de la pregunta la respuesta, para recuperar lo que hemos dañado nosotros mismos de nosotros mismos, convirtiendo el amor propio en ego, nuestra autoestima en soberbia, el orgullo y dignidad en prepotencia. El Nidam Kuliat como deporte hace que molamos todas estas involuciones para convertirnos en hombres completos, con buena salud física y mental.
Este arte invita a las personas a romper ese lenguaje que se encuentra sumiso, solo a las palabras, dando libertad de expresión, dándonos el sentido de una creación.
